¿Cuánto DHA necesita realmente un niño para su cerebro y visión?

Si hay un nutriente protagonista en la infancia, ese es el DHA. Está en boca de pediatras, neuropediatras y especialistas en nutrición infantil. Pero entre tanta información, surge una duda concreta: ¿cuánto es suficiente? ¿Cuánto DHA necesita realmente un niño para que su cerebro y su visión se desarrollen de manera óptima? La ciencia tiene respuestas claras, y conocerlas te ayuda a tomar mejores decisiones.

El DHA no es un nutriente más, es el ladrillo del cerebro

Para entender las cantidades, primero hay que comprender su importancia. El ácido docosahexaenoico (DHA) es un tipo de grasa que es muy importante para el cerebro, especialmente durante su formación en el vientre materno y en los primeros años de vida. Es un componente clave para que las células del cerebro se desarrollen y funcionen correctamente.

El DHA es el principal lípido estructural del tejido cerebral y del sistema nervioso central. También los lípidos de membrana de las células de la retina contienen elevadas concentraciones de él. En términos simples: sin suficiente DHA, el cerebro y los ojos no tienen los “materiales de construcción” que necesitan para formarse bien. De hecho, el DHA representa aproximadamente el 97% de los ácidos grasos omega-3 presentes en el cerebro.

¿Qué dicen las autoridades sanitarias?

La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) ha emitido recomendaciones claras basadas en evidencia científica. Tras revisar numerosos estudios, confirmaron que existe una relación causa-efecto entre el consumo de DHA y el desarrollo cerebral correcto.

Sus recomendaciones específicas son:

  • Para niños menores de 24 meses (hasta 2 años): los alimentos para lactantes deberían aportar 100 mg de DHA al día.
  • Para niños y adolescentes de 2 a 18 años: los alimentos deberían proporcionar una ingesta diaria de 250 mg de DHA al día.
  • Estas cantidades son las mínimas recomendadas para asegurar un desarrollo cerebral y visual adecuado en cada etapa.

¿Por qué estas cantidades?

Durante los primeros años de vida, el sistema nervioso necesita acumular grandes cantidades de DHA. El cerebro crece a un ritmo acelerado: al nacer, tiene aproximadamente el 25% del tamaño que tendrá en la edad adulta; al año, ya alcanza el 75%. Ese crecimiento explosivo requiere un suministro constante de DHA. En el caso de los lactantes, la leche materna es naturalmente rica en DHA, siempre que la madre tenga una ingesta adecuada. Para los niños que ya no toman pecho, los suplementos o alimentos enriquecidos se vuelven la fuente principal.

¿Qué pasa si un niño no recibe suficiente DHA?

Los niveles bajos de DHA se han asociado con un mayor riesgo de dificultades en el aprendizaje, problemas de atención y desarrollo visual subóptimo. No se trata de alarmarse, sino de entender que este nutriente es condicionalmente esencial en las etapas tempranas: el cuerpo puede producirlo a partir de otros ácidos grasos, pero las tasas de conversión son muy bajas (solo alrededor del 3-4%). Por eso, la principal fuente debe ser la dieta o la suplementación.

La dosis según la edad: guía práctica

Para hacerlo más sencillo, las necesidades diarias de DHA se resumen así:

  • De 0 a 24 meses: 100 mg al día
  • De 2 a 18 años: 250 mg al día
  • Adultos: 250 a 500 mg combinados de EPA y DHA al día

¿Cómo se traduce esto en la práctica con Lýsi?

Aquí viene la parte práctica. Las presentaciones de Lýsi tienen concentraciones claras que permiten ajustar fácilmente la dosis según la edad:

Lýsi Mango Limón, en 5 ml (dosis para niños de 6 meses a 5 años) aporta aproximadamente 645 mg de DHA. Esto cubre ampliamente los 250 mg diarios recomendados para mayores de 2 años, y con creces los 100 mg para los más pequeños. Lýsi aceite de hígado de bacalao sabor menta-limón, en 5 ml (media dosis) también aporta una cantidad significativa de DHA que puede ajustarse perfectamente a las necesidades infantiles.

Si tu hijo tiene 3 años, con 2.5 ml (media cucharadita) de cualquiera de estas presentaciones ya estarías cubriendo los 250 mg recomendados. Si tiene 8 años, con 5 ml (una cucharadita) tienes más que suficiente. La ventaja de las presentaciones líquidas es justamente esa: podés ajustar la dosis con precisión según la edad y la necesidad, sin estar atado a una cantidad fija.

¿Y el EPA? ¿También es importante?

El DHA es el protagonista en la infancia, pero el EPA (ácido eicosapentaenoico) también cumple funciones importantes, especialmente en la modulación de la inflamación y la salud cardiovascular. Los niños también necesitan EPA, pero en menor proporción que el DHA. Por eso las fórmulas infantiles suelen tener más DHA que EPA, mientras que las de adultos pueden estar más equilibradas o incluso tener más EPA.

Ya sea que uses una presentación infantil como Lýsi Mango Limón o ajustes la dosis de una presentación de adultos, lo fundamental es la constancia. Porque el cerebro de tu hijo se construye día a día, y cada pequeña dosis de DHA es un ladrillo más en esa obra maravillosa.

Bibliografía

EFSA Panel on Dietetic Products, Nutrition and Allergies (NDA). (2014). Scientific Opinion on the substantiation of a health claim related to DHA and contribution to normal brain development. EFSA Journal, 12(10):3840. Recuperado de https://www.efsa.europa.eu

Organización Mundial de la Salud (OMS) / Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO). (2010). Grasas y ácidos grasos en nutrición humana: Consulta de expertos. Recuperado de https://www.fao.org

Puro Omega. (s.f.). Dosis recomendadas de Omega-3 EPA y DHA. Recuperado de https://www.puroomega.com/dosis-recomendadas-omega-3-epa-y-dha/

Regenera Health. (s.f.). Efectos del DHA en el desarrollo y la función del cerebro. Recuperado de https://regenerahealth.com/blog/dha-salud-cerebral/