La absorción y degradación de los ácidos grasos es un proceso fundamental que ocurre antes de que estos puedan ser utilizados por el cuerpo. Básicamente en este proceso, el intestino juega un papel fundamental; puesto que es el encargado de realizar dichos pasos y garantizar que se cumpla todo el procedimiento de forma correcta.
Cabe destacar que para poder obtener todos los beneficios de los ácidos grasos, el cuerpo debe absorberlo y degradarlo primeramente. Por lo tanto, este proceso suele ser de gran importancia.
Absorción y degradación de los ácidos grasos
Para que el cuerpo pueda aprovechar todo lo que puede brindarle los ácidos grasos, es necesario que primero se lleve a cabo el proceso de absorción y degradación de los mismos. Por ello, vemos un poco sobre cada uno de estos procesos y de su importancia.
Proceso de absorción de los ácidos
Al momento de hablar sobre el proceso de absorción de los ácidos grasos, es importante destacar que éstos pueden ser clasificados en ácidos grasos de cadena corta (AGCC) y de cadena larga (AGCL). Y cada uno de ellos posee una forma distinta de metabolismo en el cuerpo.
Los ácidos grasos de cadena corta son aquellos que tienen hasta un total de 12 átomos de carbono y suelen ser absorbidos de forma directa. Mientras que los ácidos grasos de cadena larga o los lípidos polares, como por ejemplo los triacilgliceroles, u otros que poseen cadena larga y cualidades hidrófobas, se debe llevar a cabo otro proceso para su absorción siempre y cuando se cumplan los siguientes pasos:
1. Emulsificación de lípidos y lipólisis
Estos procesos se llevan a cabo en el estómago, en donde se realiza la emulsificación mecánica. La lipasa gástrica produce lipolíticos y básicamente son estos los responsables de la descomposición de aproximadamente el 10% o el 30%, el restante suele ser realizado por la lipasa pancreática, a través del jugo pancreático para poder llevar a cabo el proceso total.
Los ácidos biliares son los principales responsables de la asimilación de los lípidos. Al ser hidrófilos e hidrófobos, suelen llevar a cabo el proceso de forma ordenada. Cuando quedan expuestos a los triglicéridos, las proporciones hidrófobas de estos ácidos biliares suelen intercalarse en el lípido como tal, quedando los compuestos hidrófilos en la superficie; lo que a su vez ayuda en su descomposición.
Por otro lado, la lipasa pancreática, como se mencionó anteriormente, es la principal responsable de la hidrólisis de los triglicéridos en monoglicéridos y ácidos grasos libres. A medida que este proceso se lleva a cabo, se forman ciertas estructuras llamadas micelas.
Después de esto, se lleva a cabo el transporte de los ácidos grasos por todo el torrente sanguíneo.
2. Degradación de los ácidos grasos
Cuando se habla de degradación de los ácidos grasos, se hace referencia al proceso mediante el cual los ácidos grasos se descomponen en sus metabolitos y terminan generando una sustancia conocida como acetil-CoA.
El proceso de degradación de los ácidos grasos, va de la mano con el de absorción. Una vez que los ácidos grasos se absorben, se almacenan en los adipocitos y se descomponen a través de la lipólisis.
En el caso de los triacilgliceroles, después de su descomposición, estos suelen convertirse de nuevo en un triacilglicerol; el cual es un proceso que se realiza para poder conservar energía en el cuerpo.
Cabe destacar que tanto la absorción y degradación de los ácidos grasos, son procesos fundamentales para poder descomponer los ácidos grasos y que estos sean aprovechados por el cuerpo; obteniendo así los beneficios que este ácido en general nos proporciona.
