El 21 de septiembre se conmemora el Día Mundial del Alzheimer, una fecha para recordar que el deterioro cognitivo no es una consecuencia inevitable del envejecimiento. La ciencia está demostrando que hay formas de proteger el cerebro, y una de las más prometedoras está en la alimentación. Los ácidos grasos omega-3, especialmente el DHA, se han convertido en un foco de atención por su capacidad para preservar la función cerebral y reducir el riesgo de enfermedades neurodegenerativas.
¿Qué pasa en el cerebro de una persona con Alzheimer?
El Alzheimer se caracteriza por la acumulación de placas de beta-amiloide y ovillos neurofibrilares de tau, que interrumpen la comunicación entre neuronas y provocan su muerte. La neuroinflamación es un factor clave en este proceso, mediado principalmente por la activación de células gliales (microglía y astrocitos) y la producción sostenida de mediadores proinflamatorios . La inflamación crónica del sistema nervioso central no se resuelve espontáneamente y contribuye a la progresión de la enfermedad.
El DHA: el ladrillo de tus neuronas
El DHA (ácido docosahexaenoico) es un componente estructural fundamental de las membranas de las neuronas. Constituye aproximadamente el 40% de los ácidos grasos poliinsaturados del cerebro . Mantener niveles adecuados de DHA es esencial para preservar la fluidez de las membranas, la función de los receptores y la plasticidad sináptica. La deficiencia de DHA se ha observado consistentemente en el tejido cerebral de pacientes con Alzheimer y se correlaciona con el deterioro cognitivo .
Los mecanismos de protección del Omega-3
La aplicación de omega-3 es una de las intervenciones nutricionales más prometedoras en los trastornos neurodegenerativos según datos epidemiológicos, clínicos y preclínicos . Los mecanismos incluyen:
Reducción de la neuroinflamación: Los omega-3 reducen la producción de citoquinas proinflamatorias en el cerebro, protegiendo las neuronas del daño crónico .
Mejora de la barrera hematoencefálica: Los omega-3 protegen la integridad de la barrera hematoencefálica, un sistema alterado en el Alzheimer .
Limpieza de proteínas tóxicas: Los omega-3 mejoran el sistema glinfático y la eliminación de beta-amiloide del cerebro .
DHA y EPA: ¿cuál es más importante?
Aunque el DHA es el protagonista en el cerebro, el EPA también juega un papel crucial. El EPA tiene potentes efectos antiinflamatorios y se ha relacionado con la reducción de los síntomas depresivos, que a menudo acompañan al Alzheimer . La combinación de ambos es clave para una protección integral.
El Día Mundial del Alzheimer es un recordatorio de que la prevención comienza mucho antes de que aparezcan los síntomas. Incorporar omega-3 de calidad a la rutina diaria es una estrategia sencilla y respaldada por la ciencia para proteger el cerebro a largo plazo. Lýsi Forte, con su alta concentración de EPA y DHA y certificación IFOS, es una opción confiable para quienes quieren cuidar su memoria y su salud cerebral.
Bibliografía
Wen J, Satyanarayanan SK, Li A, et al. Unraveling the impact of Omega-3 polyunsaturated fatty acids on blood-brain barrier integrity and glymphatic function. Brain Behav Immun. 2024;115:335-355.
Omega-3 Fatty Acids in Alzheimer’s Disease Prevention Among Elderly Women. Nutr Diet Suppl. 2025.
Neuroinflammation in Alzheimer’s Disease: The Role of Obesity, Gut Microbiota, and Therapeutic Potential of Omega-3 Fatty Acids. J Nutr. 2026.

