La idea de que lo que comemos afecta cómo nos sentimos ya no es una creencia popular sin respaldo. En las últimas décadas, la psiquiatría nutricional ha emergido como un campo de estudio serio, y los ácidos grasos omega-3 se han convertido en uno de sus protagonistas principales. La pregunta que los investigadores intentan responder es crucial: ¿puede el omega-3, un nutriente esencial, prevenir o aliviar la depresión y la ansiedad? La ciencia más reciente tiene respuestas prometedoras, aunque con matices importantes.
El estudio más grande hasta la fecha: lo que reveló el Biobanco del Reino Unido
En enero de 2025, el Journal of Nutrition publicó el análisis más extenso realizado hasta la fecha sobre la relación entre omega-3 y salud mental. Los investigadores evaluaron datos de más de 258,000 adultos con mediciones de omega-3 en sangre, y de casi 470,000 personas que reportaban el uso de suplementos de aceite de pescado . Los resultados fueron contundentes: las personas con los niveles más altos de omega-3 en sangre tenían entre un 15% y un 33% menos de probabilidades de tener un historial de depresión, y entre un 19% y un 22% menos de probabilidades de tener un historial de ansiedad, en comparación con aquellas con los niveles más bajos .
El estudio también encontró que los usuarios de suplementos de aceite de pescado tenían un 9-10% menos de riesgo de depresión y ansiedad, y un 20% menos de riesgo de ansiedad reciente, independientemente del consumo de pescado en la dieta. La fracción no-DHA del omega-3, compuesta principalmente por EPA, mostró las asociaciones más fuertes con la reducción del riesgo, lo que sugiere un papel particularmente importante de este ácido graso en la salud mental.
El mecanismo biológico: ¿por qué el omega-3 afecta el estado de ánimo?
Los científicos han propuesto varios mecanismos para explicar esta relación. En primer lugar, el EPA y el DHA son componentes esenciales de las membranas neuronales, influyendo en su fluidez y en la capacidad de las neuronas para comunicarse entre sí. En segundo lugar, el omega-3 tiene potentes propiedades antiinflamatorias, y la inflamación crónica de bajo grado se ha asociado con un mayor riesgo de depresión. El EPA también participa en la regulación de los sistemas de neurotransmisores, incluyendo la serotonina y la dopamina.
¿Funciona como tratamiento para la depresión establecida?
Aquí es donde la evidencia es menos consistente. Mientras que los estudios epidemiológicos muestran una fuerte asociación entre niveles bajos de omega-3 y mayor riesgo de depresión, los ensayos clínicos que prueban el omega-3 como tratamiento en personas ya diagnosticadas han arrojado resultados mixtos. Un metaanálisis publicado en 2017 encontró que la suplementación con omega-3 mejoraba los síntomas depresivos, especialmente con dosis altas de EPA. Pero otro estudio de 2024 en pacientes con enfermedad coronaria no encontró beneficio alguno, a pesar de que el omega-3 aumentó en el organismo.
La diferencia parece estar en la población estudiada. El omega-3 parece más efectivo en personas con depresión que también tienen inflamación elevada, o en aquellos cuyos niveles basales de omega-3 eran muy bajos. Para personas con depresión leve a moderada sin otras complicaciones, los resultados son menos impresionantes.
Prevención, no solo tratamiento: el papel del omega-3 en la salud mental a largo plazo
A pesar de las controversias, la evidencia más sólida apunta a un papel protector del omega-3, más que curativo. Mantener niveles adecuados de EPA y DHA a lo largo de la vida podría reducir el riesgo de desarrollar trastornos del estado de ánimo en primer lugar.
Las guías internacionales para el tratamiento de la depresión aún no recomiendan el omega-3 como monoterapia. La evidencia más sólida apoya su uso como complemento de los tratamientos convencionales, especialmente en casos de depresión asociada a inflamación, o donde no hay respuesta completa a los antidepresivos. Lýsi Fiskolia, con su dosis concentrada de EPA, representa una opción de alta pureza para quienes buscan incorporar omega-3 a su estrategia de bienestar mental, siempre bajo supervisión profesional.
Fuentes:
OmegaQuant. (2025). New Study Links Higher Omega-3 Levels to Lower Risk of Depression & Anxiety.
Zhang, H., et al. (2025). Associations of Plasma Omega-3 Fatty Acid Levels and Reported Fish Oil Supplement Use with Depression and Anxiety: A Cross-Sectional Analysis from the United Kingdom Biobank. The Journal of Nutrition.

